Después de haber cambiado de trabajo una y otra vez, después de haberme aburrido porque ya no tenía desafíos por cumplir, después de haber lidiado hasta el infinito por resolver problemas sin que alguien se interesara por las soluciones, decidí independizarme como consultora en comunicación. No fue una misión color de rosa, transité un camino con una infinidad de errores, perdí mucho tiempo, no todo lo que hice funcionó bien y no siempre tuve los resultados que esperaba… pero sigo aprendiendo cada día y especializándome para ayudar-me y ayudar-te.

Agradezco infinitamente cada uno de los trabajos que tuve y todo lo que aprendí. Afortunadamente me aportaron lo que necesité para independizarme hoy.

Mientras trabajaba aún en relación de dependencia, en el año 2007 como Jefa de comunicaciones y actividades recreativas en un barrio privado de la zona de Pilar, en la provincia de Buenos Aires; mi día laboral consistía en actualizar una intranet para las familias del barrio (más de 500) con la información de las actividades recreativas y deportivas; generar encuentros intercountries, eventos deportivos, aportarles actividades de recreación y crear una revista semanal para el barrio.

Al ver mi trabajo, varias personas fueron contratándome para desarrollar piezas de comunicación para sí mismas o sus empresas… fue allí que empecé a descubrir de qué se trataba trabajar de manera freelance o independiente. Tuve muchos clientes que me contrataron directamente por ver mi trabajo de cada día.

En un principio trabajaba desde el living de mi casa en mi tiempo libre y decidí crear mi propia página para promocionar esos servicios que brindaba de manera independiente, llamada «Weg comunicaciones«, en un juego de palabras compuesto por: «Weg» que significa sendero o camino en alemán, y se pronuncia «veg», lo que coincide con las iniciales de mi nombre: Veronica Espindola Gimenez. Me parecía divertido, pero… no cumplía con las normas de una buena marca. Para empezar, era imposible de pronunciar bien para quien no sabía alemán (la gran mayoría de mis clientes); segundo, no podían recordarlo fácilmente; y tercero, nadie sabía cómo escribirlo correctamente, y así poder encontrarlo.

¿Los resultados? Naturalmente no muy buenos. Si bien varios clientes más contrataron los servicios a través de la página, la gran mayoría fueron recomendados o porque conocieron mis servicios por otros medios.

En esos años comenzaron a llamarme para dictar clases de comunicación, complementarias a otros cursos que ya estaban en marcha. Y descubrí que era muy buena para dar clases. Entonces desarrollé cursos y los dicté de manera independiente en varios espacios contratados para tal fin.

Más adelante comencé a prestarle más atención a mi carrera como locutora y como por arte de magia, al poner mi atención y focalizar en este costado profesional, los clientes fueron apareciendo uno tras otro. A propósito, podés escucharme en mi página http://locutora.veroespindola.com.

Me encontré con grandes dificultades al contratar estudios de grabación para grabar las publicidades, artísticas o cursos de e-learning que requerían mis clientes.

Fue así que decidí lanzarme al mundo independiente por completo y abrí mi propio estudio de grabación y con la intención de sub-alquilarlo para otros locutores que se encontrasen en mi misma situación.

Adicionalmente al estudio, creé una sala para el dictado de clases con la premisa de brindar a mis clientes todo lo que no había encontrado cuando anteriormente había necesitado tanto para dar clases, como para grabar en estudio.

Fue entonces cuando en 2009 abrí mi «ensalada de emprendimientos», como lo llamo hoy, viéndolo a la distancia; y habiendo aprendido (a los golpes, pero habiendo aprendido al fin) sobre unidades de negocio, técnicas de marketing, ventas y tantas otras disciplinas. Se trataba de dos espacios físicos con salas en alquiler para el dictado de clases o reuniones, un estudio de grabación, una productora de contenidos para radios y asesoramiento en comunicación. ¡Vaya lío!

 

Un instante de lucidez…

Mi primer gran momento de lucidez se dio en el año 2012; cuando comencé a evaluar mi ensalada de emprendimientos con consultores externos, ingenieros que se dedican a ayudar a profesionales a hacer crecer sus negocios. El primer ejercicio para todos los que participábamos fue describir nuestro negocio y me sentí realmente frustrada al intentar describir a quién ayudaba y mediante qué servicios. Un real desastre para alguien como yo, especializada en comunicación, pero poco capacitada en administración de negocios.

La primera sugerencia que recibí fue separar las unidades de negocio, que cada una tuviese una página web propia y con nombres diferentes, para atraer diferentes públicos.

 

Fue en ese momento cuando decidí separar cada servicio.

La unidad de negocio destinada al alquiler de aulas, se convirtió en www.alquileresporhoras.com.ar
Los servicios de producción de audio y estudio de grabación continuaron en www.loquenecesitaba.com.ar
Y mis servicios como consultora, erróneamente, también continuaron siendo parte de Lo que necesitaba.

 

Mejores resultados, no óptimos. Aún era muy dificultoso explicar qué era Lo que necesitaba y a quiénes podía ayudar con sus servicios. Demasiada explicación y demasiada confusión.

Contraté en 2013 a un consultor en administración y me ayudó a entender los números (y yo que estudié comunicación primero porque me apasiona, y segundo, para estar alejada de las matemáticas…) y hacer planillas que muestren la realidad de cada negocio.

Tomé conciencia que con mis servicios como consultora estaba sosteniendo el negocio de alquiler de aulas. ¡Algo terrible para un administrador y para cualquier negocio! Aunque… natural para mi, ya que a fin de cuentas y a fin de mes, los resultados eran positivos.

Al ver las planillas con los ingresos y egresos individualmente con cada unidad de negocio; entendí qué estaba sucediendo. Los números me dieron las respuestas a todas mis preguntas… ¿Por qué trabajaba cada vez más horas? ¿Por qué me costaba tanto tener empleados? ¿Por qué sentía que mis ingresos se diluían?

Dado que tomé conciencia, que entendí los números, que aprendí a fijarme objetivos y cumplirlos; es que ahora tengo 2 negocios rentables, cada uno con sus clientes e ingresos.

Logré que mis conocimientos generaran ingresos inesperados, sostenidos y que provengan de diferentes países del mundo. Todo, con muchísimo menos esfuerzo.

Noté que con cada nuevo artículo que escribía dando respuesta a alguna de las problemáticas de mis clientes, recibía de 6 a 10 comentarios y consultas sobre mis servicios y por cada artículo, tuve al menos, un nuevo cliente.

 

¿La consecuencia? Decidí «independizarme» definitivamente de mi misma… separar los servicios de consultoría en comunicación de Lo que necesitaba y brindarlos organizadamente en esta página www.veroespindola.com.

 

Creé más de 15 páginas para diferentes clientes en apenas unos meses y tripliqué sus ingresos. Ahora estoy decidida a compartir mis conocimientos para que vos también puedas lograrlo.

 

Todo lo que te contaré en este blog está probado por mi misma y por mis clientes; y son recursos y herramientas que yo misma utilizo para organizar y hacer crecer mi negocio. Por supuesto nada es mágico ni se produce de un día para el otro. Necesitarás constancia y dedicación para que funcione, pero los resultados están garantizados.

Bienvenid@ a mi blog, espero te sea tan provechoso como a mi. Estaré encantada de conocerte y me cuentes sobre tu situación y tu empresa.

Vero

Acerca de Vero Espindola

Vero Espindola escribió 117 artículos en esta página.

Locutora y licenciada en comunicación. Ayudo a dueños de negocios, autoempleados y profesionales independientes a organizar y planificar su trabajo para acortar y optimizar el proceso desde el primer contacto hasta la venta.

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