Las diferencias entre información y comunicación que compartí semanas atrás dieron que hablar. Y es por ello que quiero profundizar en este tema.

Hoy me tomo el atrevimiento de hablar de información y comunicación no sólo en el ámbito profesional, sino en el ámbito personal y cotidiano; y quiero contarte por qué.

Unos años atrás estaba haciendo las compras en el supermercado cuando un empleado de una empresa en la que brindaba capacitación sobre comunicación me llamó. Era sábado al mediodía y atendí con sorpresa, porque ellos sólo trabajan de lunes a viernes.

Lo primero que dijo Alejandro fue: «Vero, salvaste mi matrimonio. Te llamo para agradecerte.»

Al no entender de qué estaba hablando, le pedí más detalles… y me contó que al momento de iniciar las capacitaciones conmigo estaba en crisis con su esposa, muy distanciados y evaluando divorciarse. Luego, con el correr de las jornadas fue aprendiendo diversas herramientas de comunicación para aplicar con su equipo de trabajo, cómo delegar con responsabilidad, cómo mejorar la relación con sus superiores y colaboradores, entre otras; y por supuesto sin que yo supiera, fue aplicando en su casa lo que aprendía en la empresa.

Me contó cuáles de los consejos y herramientas aplicó para mejorar la relación con su esposa y salvar su matrimonio.

Me sentí muy honrada y llegó el momento de compartir también con vos algunos «truquitos» de comunicación que harán tu vida y relaciones más felices.

 

 

Escucho muy frecuentemente que las personas vivimos «hipercomunicadas», lo leo en revistas, diarios, lo leo en las noticias; pero permitime decirte que estoy completamente en desacuerdo.

En un mini resumen, la información es un circuito desde quien emite el mensaje hacia el destinatario. En cambio, la comunicación requiere de una respuesta por parte del destinatario, es el famoso «feedback» o la respuesta.

Considero imprescindible conocer esta diferencia y detectar en qué momentos estamos informando o comunicando; del mismo modo que debemos reconocer en nuestros interlocutores cuál es su intención. Sabiendo esto, podrás salvar tu matrimonio.

 

¿Qué le enseñé a Alejandro que aplicó en su casa?

  • La hiperinformación es el exceso de información. Es más información de la que necesitamos y podemos asimilar y procesar. Actualmente recibimos miles de mensajes por día a través de la vía pública, redes sociales, e-mails, radio, televisión, diarios, sitios de Internet, otras personas y otros medios.
  • La infracomunicación es la falta de comunicación. Es la ausencia de respuestas cuando son necesarias, tanto cuando deseamos comunicarnos, como cuando otros desean comunicarse con nosotros. Es darle a la comunicación el mismo tratamiento que a la información. Y este es un grave error.

Estamos tan sobrecargados, expuestos; que nos tornamos torpes para reconocer los estímulos a los que sí necesitamos responder.

 

Estos son los dos conceptos básicos. También le enseñé:

  • Cuando quieras una respuesta, debés ser específico y explícito. Esto significa poner en palabras lo que tu mente piensa. El otro no tiene la bola de cristal ni debe adivinar o suponer lo que querés. Si querés estar en silencio un momento, debés decirlo de manera explícita.

 

  • Además de expresar lo que querés, debés añadir emociones. ¿Cómo te hará sentir recibir esa respuesta? ¿Cómo te hará sentir no recibirla? Es muy importante que el otro lo sepa. Continuando con el ejemplo, si querés estar en silencio y ese momento te aportará tranquilidad y bienestar; debés hacérselo saber a quienes te rodean.

 

  • Debés aplicar la escucha activa. Esto significa que tus 5 sentidos estén a disposición de esa conversación. Habitualmente se llama «conversación» a dos monólogos superpuestos, cada persona espera su turno para contar algo sobre sí mismo sin interactuar con el relato del otro. Estoy segura que te pasa seguido y tal vez ni lo habías notado, ¿o sí? Al aplicar la escucha activa e involucrarte con lo que estás escuchando; sin intervenir con tus propias anécdotas; notarás una enorme diferencia en tus relaciones. Quizás las primeras veces que te involucres en una verdadera conversación debas «reprimir» algunas ideas que vienen a tu mente, y el mejor consejo que puedo darte, es que te preguntes si realmente vale la pena compartir y si le aportará algo a la persona con quien mantenés el diálogo; o pondrá el foco de atención en vos. Puede sonar fácil… pero, como dice el dicho, en la cancha se ven los pingos.

 

  • Cuando quieras entablar una comunicación, asegurate que el otro pueda estar disponible para vos. Del mismo modo, debés disponer de toda tu atención para los demás. Si no tu prioridad es otra o debés estar pendiente de otro tema; hacele saber a la otra persona que el foco de tu atención estará puesto además de en la conversación, en otro asunto. De esta manera, tu interlocutor decidirá si puede «conformarse» con ese porcentaje de atención o puede posponer la charla para otro momento.

 

Me gustaría proponerte que tomes como ejercicio aplicar estos consejos paulatinamente. Por ejemplo, durante 1 hora a partir de haber conocido esta información; y luego me cuentes qué observaste, cómo te fue con tus pensamientos, tus intervenciones y la escucha activa.

Problemas de comunicación

No es magia, es sólo comunicación. Y como dicen: «la comunicación es un arte»; y en este caso, es un arte que puede ayudarte no sólo en tus relaciones laborales; sino también, salvar tu matrimonio.

 

¡Hasta pronto!

Vero

Acerca de Vero Espindola

Vero Espindola escribió 117 artículos en esta página.

Locutora y licenciada en comunicación. Ayudo a dueños de negocios, autoempleados y profesionales independientes a organizar y planificar su trabajo para acortar y optimizar el proceso desde el primer contacto hasta la venta.

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